viernes, 9 de enero de 2009


El Día De Mi Muerte.


Llego a mi cama después de un largo día de trabajo,

Prendo la radio y escucho, me siento mucho más abajo,

Corro las sabanas y entro en el hangar, quiero volar,

La almohada sobre mi cabeza, ya nadie me espera en la mesa.


Las hélices giran cada vez más rápido, el viento rosa mi cuello, me ahorca,

La máquina toma velocidad, mimente perdida está,

Por que siento en mi mente cercana la muerte,

Siento el calor del motor que me abraza, me tritura.


Horrible criatura, el demonio está cerca,

Hermosa locura, la muerte no cura,

Las ruedas dejan de tocar la pista y el disco

Que gira como un torbellino de emociones.


Vuelo y llego a los cielos de cartón,

Los que se disipan como humo sin razón,

La llamas me atraviesan, me carcomen,

Como el ácido carcome la piel de una rosa.


La vida después de la muerte,

El corazón después de la mente y siento,

Siempre siento, sin parar, con velocidad, voy a chocar

Mil veces, como sin saber el lugar al que voy a llegar.


Y en medio del vuelo dejo de sentir

El motor que a mi lado deja de rugir, corro, muero, caigo

El cielo se aleja a dos, diez, cien, mil kilómetros por hora

Y corro, muero, caigo, corro, muero, caigo.


Y por fin despierto de ese sueño, en medio de la nada,

La arena me quema, el sol me seca, tengo frío, estoy mojado,

No veo nada, solo arenas y muerte, huesos de gente, la historia se repite

Y al ver que nada siento, me dejo llevar por la marea, me dejo llevar.


Me dejo llevar, profundo más y más y no hay nada,

Solo agua, huesos y paz, mucha paz, demasiada paz,

Creo que vivo, o vivo lo que creo, enigmáticos sentidos los que me guían,

Creo que el final llegó y está arriba, arriba mío haciendo presión, me mata,

Me muero, me voy, soy felíz.